Una de las grandes protagonistas del mercado eléctrico español ha sido Iberdrola, que junto al fondo de inversión Norges Bank Investment Management ha fortalecido una alianza estratégica en energías renovables que ya supera los 1.500 megavatios (MW) de potencia instalada. Esta ampliación se ha conseguido con la incorporación de 646 MW en nuevas plantas solares fotovoltaicas, concretamente en Caparacena (Granada) y Ciudad Rodrigo (Salamanca), que suman al portfolio conjunto manejado desde 2023.
Este acuerdo no es un hito aislado, sino parte de una cartera de proyectos que supera los 2.500 MW y que ha supuesto una inversión de más de 2.000 millones de euros hasta ahora. Parte de esta energía renovable se destinará a cubrir demanda local en España, mientras que otra parte se canalizará a través de infraestructuras de interconexión, como el contrato adjudicado para fabricar cables submarinos de alta tensión (más de 640 km) para el proyecto Eastern Green Link 4, que mejorará la capacidad de transporte de electricidad limpia entre España y otros países europeos.
Para el consumidor esto es muy relevante: más energía renovable instalada significa mayor oferta limpia, lo que, con el tiempo, puede ayudar a estabilizar precios, reducir la dependencia de combustibles fósiles caros y disminuir las emisiones. Además, las inversiones en interconexión internacional ayudan a aportar mayor seguridad de suministro, clave en momentos de alta demanda o condiciones meteorológicas adversas.