12 de marzo de 2026
El mercado eléctrico español está viviendo una de las semanas más convulsas en lo que va de año. Tras un mes de febrero relativamente estable, el inicio de marzo de 2026 ha traído consigo una volatilidad extrema que ha dejado a muchos consumidores perplejos. Este 12 de marzo, el precio medio de la electricidad se ha situado en los 160,90 €/MWh, pero lo que realmente preocupa no es la media, sino la brecha abismal entre las horas de máxima y mínima generación. Durante las horas punta de la tarde, el precio ha llegado a dispararse hasta los 339,40 €/MWh, lo que supone un incremento de más del 500% respecto a los valles de precio que se registran al mediodía.
Esta situación responde a una combinación de factores que están poniendo a prueba el sistema energético nacional. Por un lado, la inestabilidad geopolítica en Oriente Próximo ha provocado un repunte en el precio del gas natural, que sigue marcando el precio en las horas en las que las renovables no son suficientes para cubrir la demanda. Por otro lado, la meteorología ha jugado en contra durante las últimas jornadas: la caída del viento ha reducido la aportación eólica, obligando a entrar en juego a las centrales de ciclo combinado justo en los momentos de mayor consumo doméstico. Para los millones de usuarios acogidos a la tarifa regulada (PVPC), esta volatilidad se traduce en una factura «montaña rusa» que requiere una vigilancia constante de los tramos horarios.
La paradoja es que, mientras por la noche los precios rozan los 400 €/MWh en algunos picos, durante las horas centrales del día (de 11:00 a 16:00), la masiva producción solar fotovoltaica está empujando los precios hacia el entorno de los 0 euros o incluso valores negativos. Esta divergencia tan salvaje entre el día y la noche está abriendo un debate sobre la necesidad urgente de acelerar el almacenamiento a gran escala. Sin baterías que guarden el excedente solar del mediodía para soltarlo al anochecer, el consumidor seguirá siendo rehén de estos picos de precio que castigan especialmente a quienes no pueden desplazar sus hábitos de consumo a las horas de sol.